post3 cómo vemos el futuro
La diferencia que marca la diferencia

Hace poco escuchaba la historia de un hombre que fue a comer a un restaurante. Nada más entrar, a este individuo le llamó la atención la gran amabilidad con la que le atendió el camarero. Poco después, se dio cuenta de que el resto de camareros del local eran como mínimo igual de amables y agradables que su camarero, algo que aún le sorprendió más. Al terminar de comer, se acercó a la barra para hablar con el dueño del negocio y, tras felicitarlo, sintió la necesidad de hacerle una pregunta:

- ¿Cómo haces para lograr que tus camareros sean tan amables y atentos? Ya que me resulta difícil encontrar un camarero así, pero que todos tengan esta actitud, me parece admirable. 

El dueño sonrió, y le dijo:

- Es muy sencillo, yo no contrato camareros, yo contrato a gente amable, y luego le enseño a servir mesas.

Esta historia creo que refleja perfectamente una tendencia que cada vez parece más evidente, y es que las empresas (y también las personas) elegimos a quién nos va a acompañar en nuestro día a día por su actitud. Y esto no quiere decir que sea lo único importante, ya que requisitos como el conocimiento y las habilidades son necesarios, pero no suficientes, y en definitiva, la diferencia que marca la diferencia es la actitud.

post3 positivismo inteligente actitud

¿Y por qué sucede esto? Porque en un entorno en el que los productos y precios son cada vez más parecidos, donde hay una masificación de profesionales y empresas, la actitud de las personas es lo que marca la diferencia. Y es tan sencillo que hay personas con las que te apetece estar y otras que, por el contrario, tu propio cuerpo te manda señales de que no te apetece estar con ellas.

Claro está, el concepto de actitud es muy amplio, por lo que yo destacaría cuatro características que son cada vez más valoradas y demandadas. Serían las siguientes:

PROACTIVIDAD

Para explicar este concepto me gusta empezar definiendo la pasividad, que serían aquellos que permanecen inmóviles independientemente de lo que les suceda. Por otro lado tenemos el término reactividad, aplicado a las personas que reaccionan ante lo que les sucede, adaptándose a las nuevas circunstancias. Las personas proactivas van un paso más allá: primero imaginan qué es lo que desean y después empiezan a actuar para que esto sea más probable. De alguna manera, la persona proactiva se anticipa a que el azar u otros escriban su guión.

RESPONSABILIDAD

Ser responsable tiene que ver con la “habilidad para responder”, y para ello, la pregunta clave es ¿qué está en mi mano hacer? Las personas responsables no empiezan sus frases con un “es que…”, no ponen excusas, ni critican y tampoco se quejan. En lugar de echar la culpa a los demás de sus resultados se centran en actuar allí donde ellos pueden, y luego asumen su parte de responsabilidad en los resultados cosechados, tanto en lo positivo como en los resultados no esperados. Y cuando analizan lo ocurrido, lo hacen desde la observación y no desde el juicio destructivo. Pienso que del error no se aprende, pero sí desde la observación y la reflexión, tanto si aciertas como si no.

POSITIVISMO

No hay que confundir a los optimistas ilusos con el concepto de ser positivo, ya que los primeros simplemente piensan que las cosas les va a salir bien sin reflexionar ni hacer nada, mientras que para ser positivo habrá que analizar la realidad y centrar la atención en hacer una lectura que nos ayude a lograr nuestros objetivos. Una persona positiva se centra en la solución y no tanto en el problema. Además, otra cualidad que le define es su entusiasmo, ya que es capaz de saber aprovechar lo bueno que le aporta cada persona y circunstancia.

EMPATÍA

La inteligencia emocional es una cualidad cada vez más demandada, y por un sencillo motivo, porque esta habilidad se ha mostrado más productiva que cualquier otra. A través del reconocimiento y gestión de las emociones, podemos solucionar mejor los desafíos del día a día, estar más motivados y lo que es más importante, nos ayuda a empatizar e influir de manera positiva en las personas del entorno. Por último, la empatía es un factor determinante en el liderazgo, ya que si las personas del entorno perciben que existe un interés sincero por ellas y las comprendemos, nuestros mensajes tendrán mucha más influencia en ellos.

Como cierre, os dejo una frase que me ha acompañado y guiado desde hace años, y que de alguna manera, está relacionada con estos conceptos:

post3 cómo vemos el futuro

Fabián Villena – Director del Máster en Felicidad y Productividad

Post22 nos enseñan geografia pero no a ser felices
Nos enseñaron geografía… pero no a ser felices

Probablemente yo sea muy simple, seguramente bastante ignorante, pero lo cierto es que hay algunas cosas a las que no le encuentro demasiado sentido. Una de las que más me llaman la atención desde hace tiempo es que en el sistema educativo se nos enseña dónde están los ríos en Brasil, la tabla periódica, a hacer raíces cuadradas, incluso qué está bien y qué no según una determinada religión pero,  curiosamente y hasta donde yo conozco, no hay ni una sola asignatura enfocada a facilitar herramientas a los alumnos para que sean más felices.

Justo antes de escribir este post, mi amiga y compañera Carmen Martín me ha enviado un whatsaap con este texto que le había aparecido en un sobre de azúcar:

“Cuando tenía 5 años, mi madre me decía que la felicidad es la clave de la vida. Cuando fui a la escuela, me preguntaron qué quería ser de mayor. Yo respondí: feliz. Me dijeron que yo no entendía la pregunta y les respondí que ellos no entendían la vida”. – John Lennon

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Estoy con la madre de John Lennon, la felicidad es la clave de la vida. A mi modo de ver, no venimos a este mundo a ser productivos, sino a desarrollarnos personal y profesionalmente para ser felices y facilitar la felicidad de otras personas. Alguien podrá pensar que es una utopía, pero también lo es el que todos encajemos en un sistema que para muchos no tiene sentido.  Se intenta, se hace un gran esfuerzo por encajar, pero si no lo consigues, entonces, tratan de presionarte para que te parezcas a ellos, o de lo contrario, te apartan.

Hace poquito leía a Daniel Pink, decía que ya no se premian las mismas cualidades personales que hace unos años.  Hemos vivido una época en la que algunas habilidades asociadas con el hemisferio izquierdo, esto es,  la lógica, el análisis y los procesos secuenciales, eran las más cotizadas; pero en el contexto actual, cada vez son más valoradas las habilidades asociadas con el hemisferio derecho, me refiero a la empatía, la creatividad o el significado.  En definitiva, que lo que hoy importa es el para qué y el por qué hacemos las cosas.

Curiosamente estas habilidades relacionadas con el hemisferio derecho se encontraban entre nuestras prioridades a trabajar en el máster, y esto, sin aún  conocer los resultados de múltiples estudios de expertos en la materia.  Y ya eran importantes para nosotros por dos motivos: por nuestra experiencia personal y profesional y porque son habilidades que apenas se trabajan en el sistema educativo.

En mi caso, el fomentar relaciones de valor, el conocerme mejor a mí mismo, el saber cómo pensar/hablar de manera más positiva, el buscar soluciones creativas ante los desafíos del día a día, etc.; me ha ayudado muchísimo a desarrollarme profesionalmente y, lo que para mi es más importante, a tener cada vez un mayor equilibrio personal y sentirme más feliz.

Post22 nos enseñan geografia pero no a ser felices

Probablemente yo sea muy simple, seguramente bastante ignorante, pero me he dado de que desarrollando muchas de estas habilidades (inteligencia emocional, creatividad, habilidades sociales, etc.) cada vez soy una persona más libre y feliz. Es por eso que hemos creado este programa formativo, para compartirlo contigo.

Fabián Villena – Director del Máster en Felicidad y Productividad

post1 porque un master en felicidad y productividad
El primer máster en felicidad del mundo
¿Porqué un Máster en Felicidad y Productividad?

Sencillamente porque el mero hecho de imaginar que puedo influir de manera positiva en una sola persona me sirve para ilusionarme y atreverme con este proyecto.  Para mí, pocas sensaciones son tan bonitas como la de sentir que he facilitado que una persona pueda sentirse más libre, equilibrada y feliz; y saber después cómo este cambio ha influido también en las personas de su entorno.

En mi opinión,  una persona inteligente es la que utiliza sus capacidades, sean las que sean,  para ser feliz y facilitar la felicidad de los demás. No voy a discutir que en nuestro sistema educativo se nos enseñan muchas cosas, algunas de ellas muy prácticas, pero no a ser más felices. Por supuesto que hay algunas cosas que se están haciendo bien en el sistema educativo convencional, pero creo que también hay grandes lagunas en algunas áreas que considero de vital importancia, por ejemplo el área de las emociones. Hoy ya hay muchos que hablan de la inteligencia emocional, pero por ahora nadie incluye en el currículum académico cómo gestionar nuestras emociones y las de los demás,  o cómo automotivarnos.

Tampoco nos ayudan mucho con el autoconocimiento. No parece tener importancia quién soy, cuáles son mis talentos, qué me motiva o para qué hago lo que hago, por ejemplo. Queda también a un lado el desarrollo de habilidades sociales, cuando la empatía o el conocer cómo puedo influir de forma positiva en los demás son sin duda más productivos que muchos conocimientos académicos.

También es necesario en la vida contar con hábitos saludables físicos y mentales. Hoy nadie duda de la importancia de saber alimentarnos de forma sana y de la influencia de nuestra alimentación y el ejercicio que practicamos en otras áreas de nuestra vida.  Esto tampoco se enseña en el sistema educativo convencional.  Y si no se enseña lo anterior, mucho menos aún el cómo gestionar mejor nuestra mente mediante el empleo de la meditación, o simplemente de la respiración.

Lo que sin duda sí se pretende en la educación clásica es enseñar a mejorar la productividad, pero a mí en este campo lo que interesa es conocer cómo organizarme mejor para optimizar  mi tiempo y cómo adaptar un sistema para adquirir unos hábitos que me ayuden a rendir mejor, y poder así disponer de más tiempo para mí y mi familia.

Me interesa igualmente el desarrollo de la creatividad, habilidad que, a pesar de lo que se cree, puede desarrollarse con ejercicios y juegos. Y otra cosa que igualmente puede fomentarse es la actitud positiva, sí, se puede aprender a encontrar las mejores opciones que nos ofrece la vida, a ver lo bueno que nos aporta y hacer mejor nuestra realidad.

No vamos a engañarnos, me interesa también el dinero, no sólo el ganarlo sino el contar con inteligencia financiera, porque, curiosamente se nos enseña en el mejor de los casos a ganar dinero a través de nuestra profesión, pero raramente se nos enseña a gestionarlo de forma inteligente.

Un día, comiendo con mi buen amigo y admirado Alfonso Morant, nos dijimos que ya estaba bien de quejarnos, que podíamos y queríamos hacer algo para mejorar esta situación. Y fue entonces cuando empezó a tomar forma este máster, con un enfoque claro, crear el programa formativo que nos hubiera gustado disfrutar a nosotros. Una  consigna importante nos guiaba:

¿Qué nos gustaría que nuestras hijas conocieran el día de mañana?

post1 porque un master en felicidad y productividad

Soy  consciente de una cosa,  nadie te va a regalar la felicidad, pues para ser feliz entiendo que se requiere un ejercicio de humildad, asumiendo que siempre estaremos aprendiendo; de responsabilidad, para hacernos cargo de nuestra situación y nuestros resultados; y compromiso, para cambiar hábitos y creencias cuando sea necesario.  Y todo ello requiere un esfuerzo.

Ahora bien, si contamos con tu humildad, responsabilidad y compromiso, nosotros te ofrecemos múltiples herramientas para facilitar que cada vez seas más libre y feliz recorriendo tu camino particular y viviendo una experiencia irrepetible.

Hace años abandoné un camino que sentía que yo no había elegido, o al menos no de forma consciente. Superé miedos, inseguridades y tuve que cambiar en gran medida creencias sobre mí y sobre la vida. Años después, tras conocer y experimentar lo que he vivido, y sobre todo, la influencia que esto ha tenido en otras personas, me doy cuenta de que mereció muchísimo la pena.

Para nosotros, la productividad será sobre todo consecuencia de todo lo anterior. Y aunque aportaremos estrategias y metodologías concretas para ser más productivos, creemos que lo importante es la felicidad porque pensamos que las personas felices son más productivas.

Fabián Villena – Director del Máster en Felicidad y Productividad